Alumnos del Lycée Théodore Aubanel de Aviñón escriben sus propios relatos inspirados en «El fantasma de tu nombre»

El mundo parece pedir una pausa. Que echemos el freno. En un abrir y cerrar de ojos todo ha cambiado. No podemos salir de casa, añoramos, aprendemos a valorar las cosas que realmente importan. Cuando pase todo esto, ya no seremos los mismos, pero sé que seremos mejores.


Lycée Théodore aubanel

El viernes 13 de marzo, tuve la suerte de compartir una clase con algunos alumnos de  la sección Bachibac del Lycée Théodore Aubanel de Aviñón (Francia). Como parte de un proyecto Erasmus +, que tienen en colaboración con el IES La Torreta d’Elda (España) y el Liceo Pitagora de Selargius (Italia), los alumnos aviñoneses están leyendo El fantasma de tu nombre, mi última novela, y me invitaron a hablar con ellos sobre mi trayectoria en el mundo de la literatura, sobre el proceso de escritura y sobre literatura juvenil.

La idea era compartir con ellos más días y hacer talleres de escritura creativa, encuentros literarios y hablar sobre algunos temas que aparecen en la novela, como las familias desestructuradas, la representación de colectivos históricamente oprimidos, el consumo de drogas, lo romántico, el terror, etc. Pero no ha podido ser, porque justo ese fin de semana comenzó el confinamiento, se pararon las clases, y desde entonces estamos todos en casa, poniendo nuestro grano de arena para que salgamos cuanto antes de esta crisis sanitaria. Sin embargo, Antonio Carrillo (antiguo profesor mío en la Universidad de Aviñón y actual profesor de español responsable de este proyecto) ha seguido adelante, y los alumnos han estado estos días trabajando diferentes aspectos de la novela. No me cansaré de repetirlo, pero no hay nada como la literatura para luchar contra el coronavirus.

Uno de los ejercicios que han tenido que hacer consistía en escribir sus propios microrrelatos inspirados en la novela. Habiendo leído solamente la sinopsis y la carta inicial que abre la novela, y con tres imágenes sobre la historia, tenían que imaginar su propia versión de El fantasma de tu nombre. ¿Quiénes son Maïa y Luna? ¿Qué relación las une? ¿Qué importancia tiene el gato en la historia? ¿Y el mar? ¿Y las sombras…?

Aquí está el resultado. A mí, desde luego, me han encantado todas y cada una de las historias, y eso que algunas me han puesto los pelos de punta… ¡Tienen muchísimo potencial creativo! ¿No os lo parece?


UN AMOR IMPOSIBLE

(Esta historia ocurre en 1985)

Érase una vez dos chicas jóvenes españolas, llamadas Luna y Maïa, de 22 años que se querían casar. Hasta aquel entonces este tipo de relación no era aceptado por la sociedad, pero esto no impidió el amor de esta pareja.

Se conocieron en la universidad cuando ambas estudiaban literatura en Francia. Al principio eran amigas, pero esto cambió, hasta que nuevos sentimientos nacieron. Les costó mucho asumir esta relación, y se veían a escondidas en un apartamento que habían alquilado en la Bahía de Plata (Bretaña).

Después de unos cuantos años manteniendo esta relación en secreto, en 1989 les llegó la noticia de que en Dinamarca, ya habían aceptado las relaciones homosexuales, así que decidieron instalarse en este país. Unos meses más tarde se casaron, y compraron una casa cerca de las costas danesas para poder vivir juntas. No muy lejos de allí se encontraba un bosque en el cual les gustaba pasear por la noche además de darles inspiración para escribir sus libros (el sueño de ambas era ser escritoras).

Un día, salieron juntas a las diez de la noche a pasear en el bosque como lo hacían habitualmente, pero no imaginaban la tragedia que les esperaba. Caminando por el bosque, Maïa se sentía rara y observada, sentía una presencia de alguien que le perseguía, y se lo decía a su pareja, pero Luna intentaba tranquilizarla, aunque ella seguía insistiendo en el hecho de volver a casa. De repente pasó un gato negro que les observaba fijamente. Maïa se acercó poco a poco al gato porque creía que estaba herido y quería ayudarle, pero justo en ese momento un hombre salió de la nada con un arma blanca en la mano con la que apuñaló Maïa después de haberle dicho: “¡qué asco que me dais!”.

Es verdad que la ley ha cambiado, pero esto no ha podido cambiar la mentalidad de la población.

 Kautar, Safa, Sarah, Ibtihal

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RELATO CORTO

Érase una vez la historia de dos chicas llamadas Luna y Maïa.

Un día Luna y Maïa se fueron de viaje a Bahía de Plata (en Bretaña Francesa), pero no se fueron juntas ya que aún no se conocían. Una noche de luna llena, Maïa estaba caminando por la orilla de la playa cuando de repente, vio a alguien en el mar que se estaba ahogando ¡¡¡ERA LUNA!!! Maïa no se lo pensó dos veces para tirarse al agua e ir a salvarle la vida a una completa desconocida, cuando llegaron a la orilla Luna estaba inconsciente y Maïa le tuvo que hacer el boca a boca, tres minutos después Luna despertó, abrió los ojos y lo primero que vio fue un rostro conocido y se fue corriendo al hotel asustada y nerviosa sin entender nada de lo que le estaba pasando. Luna salió de su habitación y se fue al bar del hotel donde se encontró nuevamente con Maïa y le pidió disculpas por irse así y le dio las gracias por salvarla. Luna y Maïa se sentaron a tomar unas copas y luego se besaron, Luna terminó enamorándose de Maïa.

Al día siguiente Luna encontró una vieja foto de ella y su hermana cuando eran pequeñas antes de que sus padres se divorciaran y que su madre se fuese de casa con Maïa. Luna se fue corriendo a ver a Maïa para preguntarle por su nombre porque se le olvidó preguntárselo, y justo en ese momento fue cuando todo cobró sentido para Luna ¡¡Maïa era su hermana!! Luna estaba contenta, pero al mismo tiempo triste, porque se había enamorado. Entonces, recogió todas sus cosas y desapareció para no sufrir.

 Salma, Amina

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LUNA LLENA

Érase una vez, una joven llamada Luna que estaba locamente enamorada de una chica llamada Julia. Pero esta última no sentía lo mismo puesto que amaba a otro. Luna no pudo aceptar esa noticia y se suicidó desde lo alto de un acantilado llamado Bahía de Plata. Desgraciadamente su cuerpo nunca fue encontrado y desde entonces vuelve a la escena de su muerte en forma humana cada noche de luna llena.

Diez años después, Maïa y su familia fueron a pasar las vacaciones a Bretaña, pero la joven no sospechaba qué le pasaría. Después de haber recorrido su casa de campo, Maïa encontró un pequeño gato negro por el que se encariñó. Durante su primera noche en Bretaña, tuvo una pesadilla en la que vio a ese gato negro, que ya había visto antes, saltar desde lo alto del acantilado. Se despertó sobresaltada y tomo la decisión de ir a ver si todo iba bien. Estaba descalza en la hierba fresca y húmeda buscando a su pequeño compañero. Todos los alrededores estaban iluminados por la luna llena. Sin darse cuenta, Maïa fue poco a poco acercándose al precipicio del acantilado, pero eso no pareció preocuparla, puesto que la búsqueda del gato negro fue lo que más ocupó su cabeza en ese momento. De repente tropezó con una piedra y Maïa vio como poco a poco iba cayéndose, pero justo en ese momento fue atrapada por una mano gentil. Bajo estado de shock, cayó, se golpeó la cabeza y se desmayó. Cuando se despertó vio una cara angelical inclinarse sobre ella y bañarse en el resplandor de la noche. Su aliento se detuvo y sintió a pesar de ella su sangre subir hasta sus mejillas. Este ser que se encontraba frente a ella tenía grandes ojos grises que reflejaban las olas contra las rocas, su piel era tan pálida como la estrella que las iluminaba y su cabello perlado con el aroma de jazmín le embalsamaba. La joven le sonrió con ternura, pero se apartó de ella y desapareció. En cuanto a Maïa, se quedó paralizada. Después de unos minutos de reflexión sobre lo que acababa de pasar, se levantó y se dirigió hacia su casa pasando por el bosque que rodeaba a esta última.

Al amanecer trató de convencerse de que todo lo que había pasado solo fue un sueño, pero un elemento vino a perturbar su día. Cuando regresó a la escena del encuentro de la víspera, descubrió una vieja carta que no vio antes. Empezó a entender que no fue un sueño lo que pasó la noche anterior y entendió que la carta fue escrita por la joven que quería, pero no conocía. Leyéndola se dio cuenta de que esta joven dedicó esta carta a su “tierno y querido amor”, lo que Maïa tomó por ella. La carta, que esa joven misteriosa firmó con el nombre de Luna, decía que si no venía a la próxima luna llena, se suicidaría. Esto último hizo estallar en llanto a Maïa y desde entonces no pudo vivir normalmente.

Hasta que volvió a ver a su amada, en una noche que tanto esperó, había luna llena. Esa noche se apresuró hacia el acantilado, una vez allí, se puso a buscar con la mirada a Luna hasta que la encontró, estaba sentada en una piedra. Maïa se dio cuenta de que la observaba, y durante unos minutos se miraron las dos fijamente sin decir una palabra, solo el silencio y las miradas que se cruzaban entre ellas dos bajo la luz brillante de la luna. Hasta que Maïa decidió dirigirse hacia ella y sin ninguna duda se arrojó a sus brazos, lo que de un cierto modo sorprendió a Luna. Maïa empezó explicándole que encontró una carta y continuó suplicándole que no saltara. En ese momento Luna, con las lágrimas en los ojos, le contó su historia. Maïa una vez que ya la escuchó, le dijo que no quería dejarla y se puso a llorar. De repente Luna se levantó junto a Maïa y la besó apasionadamente y le prometió encontrarse todas las noches de luna llena. Desde entonces, ninguna ha faltado a la cita, porque un amor acababa de crearse.

–Bueno, eso es todo por hoy, niños, –dijo la abuela– ¿os ha gustado la historia?

–Sí, mucho, ¿mañana nos contarás otra, porfa, porfa? –exclamaron los niños.

–Sí, pero ahora ya es tarde y es hora de dormir, hasta mañana y a descansar –contestó la abuela apagando la luz.

–Vale, ¡buenas noches, abuela Maïa! –respondieron los niños.

 Maëliss, Daril, Justine, Roman

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EL FANTASMA DE TU NOMBRE

Érase una vez Maïa y Luna, dos amantes que vinieron a Palma de Mallorca durante las vacaciones. Una noche, decidieron ir a disfrutar de la playa porque a esa hora del día, no había nadie. Se bañaron, rieron, corrieron por la playa. Alrededor de la una de la mañana y después de haber bebido varias cervezas, Maïa tuvo una idea. ¡Empezó a escalar una enorme roca y de repente, Maïa cayó como una tonta por algo! Luna escuchó un grito y corrió hacia la roca que escaló. Pero cuando se inclinó para ver donde estaba Maïa, se dio cuenta que había desaparecido. Luna solo vio un gato negro metido en el agujero. Se las arregló para salvarlo y el gato corrió tan rápido como pudo por alejarse de Luna. Esta última recorrió la playa y los alrededores en busca de Maïa. Luna lloró y gritó con todas sus fuerzas el nombre de Maïa, pero no obtuvo ninguna respuesta.

A las 2:30 de la mañana, Luna se durmió en la playa, agotada por los acontecimientos…

A las 4:00 de la mañana, el gato que ella salvo maulló en sus oídos para despertarla. Insistió en llevarla al bosque que daba acceso a la playa. Despertada, Luna lo siguió.

Después de media hora caminando, llegaron a una vieja casa abandonada. Cuando Luna entró, la casa estaba vacía, sin vida. La casa daba miedo, como en las películas de terror… Luna decidió volver a casa. Cuando salió, el gato había desaparecido. Por suerte, Luna recordó el camino de regreso al hotel.

Al día siguiente y después de una noche agitada, Luna se despertó. Estaba muy inquieta por su novia. Mientras estaba reflexionando en cómo va a encontrar a Maïa, sus ojos se posaron sobre el diario donde había visto Maïa escribir por numerosas veces. Pudo leerlo ahora que no estaba ahí…

Y empezó la lectura. Las lágrimas recorrieron sus mejillas mientras que leía todo lo que Maïa escribió. Hablaba de todo lo que siente por Luna y eso la lleno de alegría. Descubrió también la carta que había escrito a ella antes de volver a verla el verano pasado. Continuó la lectura y descubrió otra cosa. En su diario, Maïa contaba que tenía un mal presentimiento y que una noche, se había retirado en una casa en ruinas al centro del bosque. Luna entendió entonces que Maïa hablaba de la casa que había visto durante la noche. Inquieta, Luna decidió volver a la casa e inspeccionarla. Llegada ahí, empezó a buscar, más que durante la noche, la casa. Encontró una puerta que no había visto antes. La empujó y descubrió un baño que estaba casi intacto con una bañera, un lavabo, y un espejo. En ese momento, Luna se dio cuenta de que había una cosa en la bañera. Se inclinó encima de ella y lo que vio heló su sangre. Estaba el cuerpo de Maïa, cubierto de sangre con el gato encima que la observaba con sus grandes ojos verdes.

Romane, Lucie

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MICRORRELATO RELACIONADO CON EL FANTASMA DE TU NOMBRE

Era el verano de 1967. Con mis padres habíamos ido a Bahía de Plata (Bretaña francesa) para pasar las vacaciones.

Tenía 15 años, no conocía nada del amor. Un día, nos fuimos a la playa para unirnos con un matrimonio de amigos con mis padres. Con ellos, había una chica que se llamaba Maia. Ella y yo, ambas éramos reservadas. Ella era muy guapa, nos mirábamos. Fue directamente el amor a primera vista, nos enamoramos.

Yo estaba descubriendo un sentimiento que nunca había, no sé si era el amor, pero era un sentimiento muy fuerte que cambiaba totalmente mi cotidiano y que nunca más conocí. Nos escondimos de nuestros padres, que no sabían nada de esa relación. Con Maia nos veíamos en una playa tranquila, sin nadie alrededor o a menudo paseándonos por el bosque. Todavía me acuerdo de cada minuto pasado con ella.

El único que sabía nuestra relación era un gato negro, que pasaba su tiempo con nosotras cada vez que nos paseábamos por el bosque, aquel gato era muy misterioso… Era como nuestro nexo de unión.

Todo transcurría bien, pero de repente tuve miedo de todo lo que me pasaba…Nunca había conocido eso antes…

Así que, al momento de regresar mis padres y yo a nuestra casa, desaparecí totalmente de la vida de Maïa sin darle ninguna explicación, evité mis sentimientos tan fuertes. Entonces me fui de viaje con mi madre a Edimburgo y seguí paseándome por todo el mundo, para intentar «encontrarme», creyendo que ya no me había encontrado pero la verdad es que yo fui estúpida y huí de lo que ya sabía.

Intenté otras parejas, relaciones, pero ninguna de estas fue tan fuerte como la que habíamos vivido, siempre veía sombras de su cuerpo, su mano, oía el sonido de su voz, nadie podía sustituirla: el fantasma de su nombre era omnipresente. Recibí y leí llorando todas las cartas que me mandó sin nunca tener el coraje de responderle.

Hace poco tiempo, me di cuenta de que mi vida la tenía que pasar con ella, me encontré. Entonces, me fui a su antiguo piso de París donde ella vivía cuando la conocí. Sin embargo, me dijeron que ya no vivía ahí y me dieron otra dirección y para mi gran sorpresa, ahora vivía donde pasábamos nuestras vacaciones cuando nos conocimos. No vine porque otra vez tuve miedo. Tuve miedo de que hayas encontrado a otra mujer, de lo que llegó a ser desde que ya no me escribía o si, quince años después me iba a reconocer… Entonces le escribí, y escribirle me dio la posibilidad de expresarle todos mis sentimientos y darle explicaciones.

No me respondió. Así que decidí después de tres meses irme a visitarla a Bretaña, teniendo miedo. Cuando llamé a su puerta, una gran y vieja puerta, nadie abrió. Justo en ese momento, me crucé con un viejo pastor a quién le pregunté dónde estaba Maia. Me dijo que habían pasado cinco años desde que se ahogó en el mar. Fue un desgarramiento. Entré en una mezcla de cólera y tristeza indescriptible. No sentía mi cuerpo, veía negro y me desmayé. Eso era el resultado de mis errores pasando mi tiempo huyéndole, buscándome. Al día siguiente me dieron una carta de amor que me había escrito si le pasaba algo grave y me dijeron donde estaba la tumba de Maia. Entonces fui a su tumba para meditar y decírselo todo. De repente, sobre su tumba, vi el gato negro, el mismo que estaba siempre con nosotras ¿Qué hacía ahí?

Decidí vivir aquí, porque mi vida se resume en eso, el amor tan fuerte que sentí, que evité, que busqué y ella fue la persona que cambió mi vida.

 Milo, Eddy, Emma, Thomas

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EL AMOR DE MI VIDA

Érase una vez, una historia de amor que parecía perfecta, y esta historia es la mía. Tenía solamente veinte años cuando conocí el amor de mi vida. Todo iba muy bien cuando estaba conmigo, rápidamente, nos fuimos a vivir juntas, incluso compramos un gatito negro.

Ese verano, decidimos irnos de vacaciones a la casa de su abuela, cerca del mar. Todos los días íbamos al mar, podríamos pasar horas mirando las olas, a su lado el tiempo pasaba tan rápido…

Por la tarde, miramos el cielo y hoy haría todo para revivir esos momentos. Una mañana, Maïa decidió irse de compras sola, entonces decidí preparar su comida favorita para hacerla feliz, pero ella nunca regresó a casa… y desde ese día, escribo todos los días sobre ella, el amor de mi vida, porque creo realmente que ella está aquí justo en este momento.

Manuela

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PESADILLA CON EL AMOR DE MI VIDA

Érase una vez dos chicas, Luna y Maia, y un gran amor entre ellas; que se reencontraron después de muchos años cuando Luna vino a París para reconocer sus sentimientos a Maia, como le dijo en la carta. Cuando se vieron por última vez en París, decidieron irse de vacaciones para pasar momentos juntas; porque lo extrañaron y no lo habían hecho desde hacía muchos años.

Se fueron a una isla que se llamaba las islas Galápagos. Era una isla paradisiaca adonde pasaron muy buenos ratos juntas. Hasta que un día decidieron irse de excursión a un bosque misterioso, pero se perdieron y de repente era de noche, además, era una noche de luna llena y justo en este momento hubo un ruido extraño y oyeron una gran tormenta que llegaba hasta ellas.

Esa noche fue tan insólita que fueron secuestradas, pero ellas no vieron nada en este momento; se encontraron en un lugar que era muy oscuro. Estaban en dos aulas diferentes que las separaban por una ventana. Luna se despertó y vio la mano pálida de Maia detrás de esa ventana que estaba llena de niebla. Parecía que ella se despidió del amor de su vida muriendo.

Luna lloró y decidió romper la ventana porque ella no estaba dispuesta a dejar a Maia así, no la quería ver muriendo, no podía vivir sin ella. Cuando estaba del otro lado de la ventana, Maia estaba llena de sangre y había un gato negro con sus grandes ojos verdes que miraban a Luna. Un gato negro como para significar el luto de una persona fallecida.

Luna, lastimada, decidió tirar el cuerpo de Maia en la orilla del mar para despedirse de ella echándole flores como para ir al paraíso. Pero detrás de Luna había una puerta rara que se parecía a una puerta mágica. Entonces, cuando la cruzó, se despertó en su cama, al lado de Maia, diciéndole que no podría hacer su vida sin ella y la besó como si nada hubiera pasado.

Pero eso era solo una pesadilla… ¿Y si pudiera pasar de verdad un día?

¿Crees que ella podría cambiar la historia para escribir una nueva, más linda…?

Maëva

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UNA HERMOSA HISTORIA DE AMOR

Érase una vez, una hermosa historia de amor. Todo empezó cuando Maïa recibió la tan esperada respuesta de su amiga Luna. Yo estaba en su regazo cuando sentí en ella un estremecimiento de alivio. Pienso que había olvidado mi presencia, porque se levantó justo en ese momento. Comenzó a leer su carta en voz alta y a escribir su respuesta, le propuso pasar las vacaciones en su casa a orillas del mar con ella y sus amigos de escuela. Yo me quedé maravillada, aunque no me guste el agua. Pocos días después, su amiga le respondió con una respuesta positiva por qué mi humano, que me sirve comer y que se llama Maïa, fue muy feliz ese día.

Una semana más tarde, Maïa hizo sus maletas y cogió mis cosas y luego nos fuimos para el mar con sus amigos. Luna llegó dos días después. Cuando Maïa tuvo una sonrisa incómoda y la invitó a volver. Todos sus amigos llegaron uno tras otro. Durante las dos semanas el grupo de amigos disfrutaron de la playa paréntesis sin mí evidentemente paréntesis de la ciudad y de la casa tan maravillosa. Luna estaba distante con Maïa, hasta que ésta la empujó al agua y se murieron de risa en el mar. Sus miradas fueron maliciosas y recuperaron su complicidad, pero de repente al día siguiente los padres de Maïa llegaron a la casa. No me gustan estos padres porque no les gustan los gatos. Cuando las dos personas vinieron, me miraron de arriba abajo. Luna entró al recibidor. Los padres se quedaron mirando fijamente a la chica, dijeron “huimos de la casa sin previo aviso”. Durante la cena con los padres hubo mucha tensión y Luna se sentía avergonzada. Después de comer, Maïa dijo a sus padres que vinieran con ella para hablar. Luna no quería crear conflictos y comenzó a acariciarme fuertemente, la sentía estresada. Maïa salió de la habitación y llevó a sus padres al coche. Luego le hizo una señal a su amiga. Charlaron toda la noche y disfrutaron de la salida del sol. De repente, yo estaba en las rodillas de Maïa y Luna cogió agua del mar y la lanzó sobre su amiga. Definitivamente odio el mar. Y entonces una sola mirada entre ellas y se besaron.

Manon

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